Editorial

De árboles y de bosques

De árboles y de bosques. Pensaréis que con semejante título, y a estas alturas del año, nos hemos visto afectados por el fragor de las celebraciones de estos días. O que dedicamos este espacio de reflexión a la gestión medioambiental. No se trata de ninguna de las dos opciones, aunque perfectamente podría ser la segunda ya que la creciente preocupación por el entorno deja pocas salidas a las empresas que no optimicen sus procesos para salvaguardar el medio.

Pero nuestro título está motivado por razones más mundanas y mucho más pegadas a vuestro (y nuestro) entorno de trabajo. Versa un dicho popular “Los árboles no dejan ver el bosque”, haciendo referencia a que el enfoque exclusivo en una parte de un conjunto no deja percibir todas las connotaciones, características, matices… de la totalidad. Hoy nadie cuestiona la precisión con que la frase da en el blanco en infinitas situaciones.

En el mundo del taller o planta de producción los árboles son las máquinas que, cada vez más sofisticadas, con mayor tecnología, más software incorporado… muchas veces atraen toda la atención, situándose en el centro de toda actividad y supeditando decisiones sobre otros elementos y componentes.

En este entorno, el bosque son los procesos de producción, y, es cierto que en muchas empresas ni se contemplan como tales, cuando desarrollan su actividad. Esta es una de las conclusiones principales de la “Mesa de Debate sobre el Torneado y Fresado” organizada por IMHE y cuyo contenido reproducimos en este número.

Por otra parte, de los testimonios de los participantes se deriva también que ciertos mecanizadores centran sus desvelos en la mejora del proceso global aunque, ni mucho menos, se trata de una tendencia masivamente compartida. Pero ninguno de los que estaban sentados entorno a aquella mesa dudaron que dichas empresas se encuentran en una situación competitiva más sólida.

También es una “verdad como un templo” (utilizando otro dicho popular), que para centrarse en el estudio del bosque – procesos hay que analizar y recabar conocimiento de cada uno de los árboles que lo componen (sin dejarse deslumbrar por uno de ellos, aunque haya supuesto una inversión este año de muchos miles de euros). Pero resulta que de forma unánime los expertos ponentes pusieron de manifiesto que existe un desconocimiento bastante generalizado sobre varios factores importantes del proceso de mecanizado: costes y duración de la herramienta, usos y efectos de la taladrina y los fluidos de corte, efectos de las variaciones en los materiales a mecanizar, tecnologías sustitutivas para los procesos empleados, programación de las máquinas multitarea…

De todo ello se deduce que hay un importante camino por recorrer. No obstante, siempre lo más importante no son los kilómetros que se tengan por delante, sino tener claro la dirección a seguir. Es decir, evitemos que “nuestros árboles” nos impidan ver el “bosque” porque en la situación actual del mercado (que seguirá con esta tendencia a perpetuidad) hay que conocer el bosque y sus árboles para poder seguir compitiendo.


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